Más allá

Los primeros meses de la década de 2020 nos han traído excelentes libros de autores latinos. Uno es el libro de memorias de Marcelo Hernández Castillo, Hijos de la tierra . Otro es Afterlife , la primera novela para adultos de Julia Álvarez en más de una década. No podría ser más oportuno, un retrato conmovedor de una profesora de inglés y novelista jubilada que lidia con la repentina muerte de su esposo y la difícil situación de sus compañeros latinos en su ciudad de Vermont.

Antonia Vega todavía se tambalea un año después de la muerte de su esposo, Sam, un querido médico local. Desde entonces, ha estado tan a la deriva que a veces vierte jugo de naranja en su café. Siempre novelista, a menudo cita a sus autores favoritos, desde Wallace Stevens hasta Shakespeare, para ayudarla a sobrellevar la situación.

Los eventos familiares y del vecindario complican el dolor de Antonia. Como Álvarez lo ha hecho maravillosamente en libros anteriores, ofrece un retrato memorable de la hermandad, ya que Antonia es una de las cuatro hermanas que emigraron hace años de la República Dominicana. 

Se sabe que Izzy, hermana mayor y ex terapeuta, tiene un comportamiento irregular, como cuando le escribió a Michelle Obama «para ofrecerle diseñar su vestido de inauguración». Su última escapada es más trascendente: se pierde en el camino hacia la fiesta del 66 cumpleaños de Antonia, y las otras hermanas, incluida Tilly y su compañera terapeuta Mona, la buscan frenéticamente.

En una historia paralela, un hombre llamado Mario, uno de varios mexicanos indocumentados que trabajan en la granja lechera al lado de la casa de Antonia, le pide que lo ayude a traer a su novia a Vermont. Pero no le cuenta a Antonia toda la verdad sobre su situación. La información retenida conduce a complicaciones que ni él ni Antonia podrían haber anticipado.

En una escena conmovedora tras otra, Álvarez dramatiza el poder sustentador de las historias, ya sea para los inmigrantes en busca de una vida mejor o para las viudas que sobreviven a la muerte de su cónyuge. Fiel a su título, Afterlife explora astutamente lo que significa continuar después de una pérdida. Como escribe Álvarez sobre Antonia, “la única forma de no dejar que las personas que ama mueran para siempre es personificar lo que amaba de ellas”. Este es un libro hermoso.

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