Equilátero

Autor: Ken Kalfus

El tema de la tercera novela sorprendentemente original de Ken Kalfus, un extraño intento del siglo XIX de comunicarse con el planeta Marte desde el desierto egipcio, no podría estar más alejado de sus dos primeras, la agonía de la Rusia zarista y el inquietante mundo de después del 11 de septiembre de la ciudad de Nueva York. Que sea capaz de llevarlo a cabo con tanto entusiasmo es un tributo tanto a su versatilidad como a la considerable amplitud de su imaginación.

A medida que se acerca el solsticio de verano en 1895, la fiebre del pánico astrónomo británico profesor Sanford Thayer insta desesperadamente a su jefe de máquinas Wilson Ballard a galvanizar con una plantilla de 900.000 hosca y árabe en ocasiones rebelde fellahin . Su tarea es completar la excavación de un vasto triángulo equilátero, 306 millas y 1,663 pies en cada lado (exactamente 1/73 de la circunferencia de la Tierra en esa latitud en el desierto de Egipto occidental). En el momento en que la Tierra alcance su punto más alejado del sol el 17 de junio, el plan de Thayer es encender la trinchera llena de petróleo, con la esperanza de enviar una señal a lo que él cree que es la civilización marciana mucho más avanzada y comenzar un diálogo entre los dos planetas. .

Para una novela tan breve, Equilateral rebosa intriga y acción, con déspotas engañosos y políticos irresponsables, bandas de guerreros del desierto merodeadores y una historia de amor casi sin palabras entre el astrónomo obsesionado y la joven árabe que lo atiende en su puesto de avanzada en el desierto. Aunque Kalfus a menudo pinta a grandes rasgos, logra invitar a personajes como Thayer y su devota secretaria privada Adele Keaton, entre otros, con una profundidad que nos involucra por completo en su búsqueda extrañamente inspiradora.

Kalfus equilibra muy bien una trama acelerada con la consideración de los grandes temas que se esconden bajo la superficie de la historia: la noción de progreso, la arrogancia del imperio, la audacia de la ciencia y la tensión entre la investigación pura y las demandas del comercio. Existe un equilibrio igualmente impresionante entre la innegable locura de este proyecto imaginario y la seria invitación a reflexionar sobre una pregunta que se nos ocurre a muchos de nosotros cuando miramos el claro cielo nocturno: ¿hay alguien ahí fuera?

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