Dile buenas noches a la máquina

La felicidad es algo amorfo, una especie de niebla de la que es más fácil hablar de forma periférica: la búsqueda de la felicidad, la idea de felicidad, la ausencia de felicidad. En Tell the Machine Goodnight , la autora Katie Williams considera un futuro en el que los ingredientes de la felicidad no solo han sido identificados sino también mercantilizados.

Ambientada dentro de un par de décadas, la novela se centra en Pearl, un técnico que trabaja para Apricity, la corporación de tecnología de moda del momento. Apricity diseña oráculos, máquinas que, dada una muestra del ADN del usuario, devuelven una serie de recomendaciones para mejorar la vida del usuario, para hacerlos más felices. Las recomendaciones pueden ser ambiguas o francamente crípticas: “Come mandarinas”; “Envuélvete en la tela más suave”; «Dile a alguien.» La mayoría de las veces, la conexión entre hacer estas cosas y experimentar una mayor felicidad no está clara, pero los clientes de Pearl casi siempre siguen las instrucciones de la máquina. Y casi siempre informan sentirse satisfechos con los resultados.

El constructo Apricity es lo suficientemente inteligente y flexible como para soportar el peso de la narrativa. Williams hace un trabajo admirable al tejer innumerables historias de personajes, con la máquina Apricity como la intersección en la que se encuentran todos los cuentos. Algunos de los personajes tratan a la máquina con una reverencia inquebrantable, otros con absoluto desdén. Sus recomendaciones se utilizan como pistas, profecía divina y la base del arte escénico.

Pero la novela está en su mejor momento cuando empuja la tecnología a un segundo plano y, en cambio, recurre a la mecánica emocional de la felicidad. Williams es una hábil observadora de los pequeños detalles humanos y, en los momentos en que identifica estos detalles, la historia brilla.

A pesar de todo su poder imaginativo y especulativo, Tell the Machine Goodnight no es un libro particularmente futurista. Su principal preocupación es algo tan fundamentalmente humano que trasciende el tiempo: nuestra insaciable necesidad de sentirnos mejor, de descifrar lo que significa la felicidad.

 

Este artículo se publicó originalmente en la  edición de julio de 2018 de BookPage. Descargue el número completo para  Kindle  o  Nook .

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