Chica que corre

Garvie Smith es un adolescente británico que, a pesar de tener el coeficiente intelectual más alto en su escuela, tiene algunas de las calificaciones más bajas y una ambición abismal. Su madre soltera amenaza con trasladarlos a ambos a su Barbados natal si él no comienza a desempeñarse mejor. Esta es una amenaza palpable para Garvie, ya que no quiere irse, pero las únicas cosas que parecen motivarlo a usar su intelecto son acertijos complicados, y simplemente no hay suficientes. Cuando su ex novia, Chloe Dow, es asesinada, Garvie está seguro de que el detective inspector Singh está perdiendo demasiadas pistas. A medida que profundiza en la vida de Chloe, Garvie se ve incapaz de no resolver el misterio.

Las similitudes con Sherlock Holmes no pueden pasarse por alto en este trepidante misterio criminal del autor Simon Mason. Garvie es hosco y retraído a menos que tenga un buen acertijo en el que pensar, al igual que Holmes. Y al igual que el inspector Lestrade, DI Singh es inteligente y astuto, pero aún necesita la ayuda de un extraño. No hay Watson de quien hablar en este libro, pero será interesante ver si Mason trae uno en entregas posteriores a esta nueva serie. Las asociaciones son sutiles y algunos lectores pueden pasarlas por alto, pero la novela policíaca está bien hecha y es una buena adición al canon de adaptaciones y reescrituras populares del famoso detective.

 

Jennifer Bruer Kitchel es la bibliotecaria de una escuela católica de nivel preescolar a octavo.

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