A los 15 años descubrí que la música era otra cosa diferente a lo que nos tenían acostumbrados las emisoras de radio de la época, así como la única televisión existente. Era 1967 y fui un afortunado porque mis amigos me descubrieron a Cream, Jeferson Airplane, Velvet Underground, CroSby, Stills… y, como no, PINK FLOYD. Desde este momento la música arraigó en mí y hasta el momento.
Esta pequeña y seguramente inapropiada entrada viene a colación del artículo musical de esta actualización.
No es una recomendación musical (que sí), sino un tributo póstumo a uno de los grandes músicos de aquella generación, que lamentablemente murió el pasado día 15 de septiembre de este 2008. Me refiero a Richard Wright de Pink Floyd.
Richard William Wright (Rick Wright) nació en Londres el 28 de julio de 1943. A los 17 años ingresó en la Regent Street School of Architecture y su vida cambió por completo. Conoció entre sus compañeros de estudios de arquitectura a Roger Waters y a Nick Mason, dos amantes de la música como él.
Con ellos empezó a tocar como grupo musical, al que se incorporó el genial pero incalificable Syd Barret.
En 1964 dan con el definitivo nombre de Pink Floyd y comienzan sus conciertos en salas underground de Londres, como U.F.O. Su música es completamente diferente a lo que se podía oír en la city londinense.
Después de excesos de todo tipo por parte de Syd Barrett, éste decide dejar la banda y se incorpora al grupo David Gilmour, lo que hace que Wright experimente un liderazgo junto a Waters, tanto en el concepto musical como en los monumentales espectáculos de los Floyd.
El no protagonismo y “antidivismo” de Rick hace que la mayoría de fans de la banda hayan pensado siempre que los artífices de todo eran Gilmour y Waters, pero no es así realmente. Las armonías y conceptos musicales de la mayoría de los temas del grupo eran cosa de Wright, siempre en un relativo segundo plano. Su estilo con los teclados creó la inconfundible atmósfera de la banda.
Temas como “Echoes” (Meddle, 1971), “The Great Gigin the Sky”, “Summer ‘68” (Atom Herat Mother) o “Us and Them” son suyos. Por cierto, una curiosidad: este último fue compuesto inicialmente por Wright como parte de la banda sonora de la película “Zabriskie Point” de Antonioni pero, al no ponerse de acuerdo con la productora del film, lo pudo utilizar como uno de las piezas claves del mítico disco The Dark Side of the Moon.
Celoso de todo esto, Waters propicia la salida del grupo de Wright en 1979, pero posteriormente el propio Waters, después de una acalorada disputa legal, abandona los Floyd. David Gilmour, líder desde este momento, consigue que su gran amigo Ricky Wright vuelva a Pink Floyd en 1987 como artista invitado y en 1988 como miembro de pleno de los Floyd hasta el final.
En 1978 gravó su primer disco en solitario, Wet Dream, que no convenció a nadie (ni a él mismo). En 1984 sacó el segundo álbum, Identity, que creó con un pequeño grupo de nombre Zee, que tampoco tuvo ningún reconocimiento importante. En 1996 realizó, a mi parecer, su gran obra Broken China, un disco muy especial dedicado a su tercera mujer, que atravesaba una gran depresión que motivó un período muy difícil en su vida. Este último disco es una obra poco conocida, llena de amor, de sensibilidad y que cuenta con un grupo selecto de músicos que le arropan (dos temas son cantados por su buena amiga Sinead O’Connor). Su último tema, “Breakthrough”, interpretado por Sinead, es insuperable.
Prácticamente retirado en el 2001, su amigo David Gilmour le invita de nuevo a participar en un gran concierto en el Royal Festival Hall Concert e interpreta, precisamente, este tema “Breakthrough”, aunque esta vez se atreve también a cantarlo (es la única vez que lo hace y afortunadamente se recoge en el vídeo que podéis ver a continuación; no os lo perdáis, es verdaderamente la definición absoluta de quién era Ricky Wright).
En el 2005, Gilmour vuelve a invitarlo, esta vez, a participar en la gira mundial de su disco On an Island y, según sus propias palabras, fue el mejor tour musical de su vida. Fue lo último que hizo, puesto que un cáncer acabó con su vida el 15 de septiembre de este año 2008.
Ojalá este artículo haga el mismo efecto 38 años después en algún lector que escuche y vea la música de Wright. Sería el mejor tributo a un músico que hizo lo mejor que sabía hacer, música en mayúsculas.
Hasta siempre Mr. Ricky Wright.
Agustín Fernández
Tema "Breakthrough" en el Royal Festival Hall Concert 2002